Hay unidades que se explican con una lista. Y hay otras que se entienden mejor cuando cae la tarde y la ciudad se vuelve un fondo. En constitución pero a 400 metros de Parque Lezama y todo el encanto de San Telmo.
El espacio es amplio y se deja dividir con naturalidad. No obliga, propone. Podés armar un living cómodo, una cama bien integrada, un rincón de trabajo que tenga sentido. La planta es limpia, funcional, y la luz hace el resto. Entra pareja, se desliza por el hormigón visto, levanta la madera del piso y ordena todo sin esfuerzo.
Después aparece el balcón terraza y cambia el ritmo. No es decorativo. Es usable, de verdad. Mesa, dos sillas, plantas que ya encontraron su lugar, una vela que acompaña cuando baja el sol. La vista se abre y te deja respirar un poco más arriba del ruido. Hay algo en esa altura que acomoda.
La cocina está incorporada, con muebles bajo mesada en melamina y mesada de granito. Compacta, bien resuelta, con anafes eléctricos de buena línea y su extractor. Todo en proporción con el espacio, sin exagerar ni quedarse corto. El baño sigue la misma lógica: completo, con mesada de mármol, griferías y sanitarios de primera línea. Limpio, actual. Tiene placard escondido, con espacio de guardado.
Los pisos vinílicos acompañan el uso diario sin volverse protagonistas. Placard, aire acondicionado frío/calor instalado, agua caliente central. Carpinterías con doble vidriado hermético, y ahí hay un punto clave: el adentro se siente distinto. La ciudad queda en su lugar, no se mete.
El acceso es con cerradura electrónica, tanto en la unidad como en el edificio. Detalles que simplifican.
El edificio suma bien. Hall moderno, doble ascensor (uno camillero), SUM, parrilla cubierta equipada, solarium con ducha. Un espacio de coworking con WiFi, mesas y sillas para trabajar sin encerrarse. Laundry. Terrazas al frente y contrafrente con vistas abiertas, de esas que se usan y no quedan de foto. Seguridad 24 horas.
La ubicación juega a favor sin necesidad de relato. Constitución, con conexión directa a todo. A metros del Metrobus 9 de Julio, subte línea C, acceso rápido a las principales avenidas y autopistas. Microcentro y Puerto Madero cerca. Movimiento constante, demanda real. Es un punto donde alquilar no es una promesa, es una dinámica instalada. Tradicional, temporario, uso profesional. Todo convive.
Funciona para quien busca vivir con practicidad, pero también para quien mira el número. Inversores que quieren rentabilidad, gente que necesita un estudio, alguien que quiere una primera propiedad bien ubicada y resuelta.
Bajas expensas en relación a lo que ofrece el edificio. Buena calidad constructiva. Cocheras disponibles para alquiler y la posibilidad de adquirirlo amoblado, que acorta tiempos y decisiones.
No es un espacio que se quede en lo básico. Es un lugar que se acomoda a distintas vidas sin perder forma.
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“Se encuentra prohibido cobrar honorarios
inmobiliarios y gastos de gestoría de
informes a los inquilinos que sean personas
físicas. Para los casos de alquiler de
vivienda, el monto máximo de honorarios que
se le puede requerir a los propietarios será el
equivalente al cuatro con quince centésimos
por ciento (4,15%) del valor total del
respectivo contrato.